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Descubre Cómo las Lecciones de la Cena de Navidad Pueden Transformar tus Hábitos Familiares.



La cena de Navidad no solo es una deliciosa celebración anual, sino también esta llena de lecciones que podemos aplicar todos los días, especialmente al sentarnos juntos a la mesa en familia. Estos momentos compartidos no solo están llenos de sabores , sino también de enseñanzas valiosas que pueden enriquecer nuestras vidas diarias. Aquí hay algunas lecciones que podemos extraer de la cena de Navidad y aplicar cada vez que compartimos una comida en familia:



1. La Importancia de la Comunicación:

En la cena de Navidad, la mesa se convierte en un lugar en donde las risas, las historias y las conversaciones fluyen libremente. Este espíritu es el que debe regir por igual nuestras comidas familiares diarias. Fomentar un ambiente de conexión y comunicación fortalecerá los lazos familiares y ayuda a que tus hijos crezcan con una mejor relación con la comida.


2. Tolerancia y Respeto en la Mesa.

En la mesa de Navidad podemo ver diversidad de platillos así como de gustos y preferencias. Aprender a aceptar y respetar las elecciones alimenticias de cada miembro de la familia crea un ambiente armonioso y promueve la tolerancia en otros aspectos y ayuda también a comer sin culpa y disfrutar más la comida.


3. Un Solo Menú Para Todos.

Aunque todos en casa puedan tener gustos diferentes para comer y tengamos hijos con retos alimenticios, cocinar un solo menú para todos es muy importante; aqui te explico por qué y como hacerlo. ¿Por qué? Cocinar un sólo menú no sólo te simplificara la vida, si no también te ayuda a exponer a tus hijos a diferentes alimentos aún y cuando no los consuman. Para hacerlo de forma adecuada y consciente es importante siempre tener algo que tu picky eater coma. Esto no es cocinar a demanda sino hacer adaptaciones sencillas como preparar una guarnición que le guste, separar los alimentos (como salsas, verdura etc)o dejar un poco del platillo sin picante.


4. Servir los Alimentos al Centro de la Mesa (Family Style).

Esta es un muy buena técnica que trato yo de usar en mi casa casi todos los días aunque se que muchos solo lo harán en grandes comidas como las de la cena de Navidad. Servir la comida al centro de la mesa, adoptando un enfoque estilo "family style", puede ser beneficioso para aquellos con gustos alimenticios selectivos. Esta práctica brinda a los comedores selectivos, o "picky eaters", la autonomía de elegir qué y cuánto desean comer, permitiéndoles sentir un mayor control sobre su experiencia alimentaria. Al tener una variedad de opciones disponibles, se les da la oportunidad de probar diferentes platillos y explorar nuevos sabores de una manera menos intimidante. Además, omenta la socialización alrededor de la mesa, convirtiendo la comida en una experiencia positiva y colaborativa en lugar de una lucha de control. Este enfoque puede contribuir a una relación más relajada y positiva con la comida, facilitando la incorporación de alimentos nuevos y nutritivos en la dieta de los "picky eaters".


5. Se Come en Familia, Sin Presión y Predicado con el Ejemplo.

No hay mejor forma de enseñar que la de predicar el ejemplo, y en la alimentación esto sucede cuando comemos en familia sobre todo si hay conexión y no presión al comer. La cena de Navidad es un momento que compartimos en familia y de aquí podemos aprender que nuestros hijos, incluso los picky eaters, se animen a probar sin presión al tener un ambiente más relajado. Recuerda que estar expuesto con la vista, olfato o tacto a los alimentos es un paso más cercano a comerlos, y sólo se logra si en familia nos ven hacerlo. Comer en familia sin presión no solo nutre el cuerpo, sino que también contribuye a desarrollar una relación más positiva y abierta hacia la comida en aquellos con preferencias alimenticias selectivas.


6. Se Dedica Tiempo,Planeación y Amor en la Planeación de los Alimentos .


Dedicarle tiempo a la planeación y elaboración de los alimentos es clave para poder comer bien y si involucras a tus hijos u otros miembros de la familia, mejor aún. Obviamente no podemos dedicarle el mismo tiempo a nuestras comidas de diario, pero sirve como aprendizaje ver que si nos organizamos y planeamos todo es posible y se crean lazos y recuerdos imborrables. Uno de los más grandes beneficios de que los hijos participen en la planificación y elaboración de alimentos porque esta involucración fomenta habilidades importantes para la vida, promueve una conexión más profunda con los alimentos y nutrición, y fortalece los lazos familiares. Al participar en la planificación, los niños aprenden sobre la diversidad alimenticia, la importancia de una dieta equilibrada y adquieren habilidades prácticas en la cocina. Esto también les proporciona un sentido de responsabilidad e independencia con su propia alimentación. Además, fomenta la la comunicación y el trabajo en equipo familiar, contribuyendo así a una relación más saludable con la comida y fortaleciendo los lazos emocionales entre los miembros de la familia.


7. Disfrutar la Comida sin Culpa:


Aunque la cena de Navidad es una celebración festiva, también enseña la importancia de la la importancia de disfrutar la comida. Espero que si eres de los que cae en setinrse culpabes en estas fechas por salirse un poco de los habitos alimenticios, más bien aprendas y prediques que la flexibilidad y constancia es más importante que la perfección y que se puede ser moderado al mismo tiempo de que disfrutamos la comida. Al disfrutar la comida fomentamos una mejor relación con la comida, lo cual trae mayores beneficios a nuestra salud que la restricción y enseñamos a nuestros hijos que que la comida no solo cumple una función nutritiva, sino que también es un componente esencial de nuestras experiencias sociales y culturales.



En conclusión, la cena de Navidad nos ofrece grandes aprendizajes que deberiamos en cierta medida intentar aplicar en nuetstro día a día, te invito a que trates de aplicarlos esta Noche buena y sobre todo, todos los días. ¡Felices hábitos en familia!



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